martes, 27 de marzo de 2012

No me gusta hacer huelga

Se palpa en el ambiente. Ya se respira, parece que no hay vuelta atrás. No creo que mañana la desconvoquen. Si todo sigue tan horrorosamente mal, el jueves tenemos huelga general (y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado)
No es que me guste, ¡vamos! que no me gusta nada hacer huelga pero me siento en la obligación moral de secundarla.Y no me gusta por muchas razones.
Para empezar ese día no lo cobramos, nos lo quitan del salario, creo que incluso de la Seguridad Social. Pero si lo pensamos ¿cuántos trabajadores en paro no cobran nada de nada? y no solo un día sino mes tras mes, y sin mucha esperanza de que lo situación cambie.
Para continuar, yo tengo la enorme suerte de disfrutar de mi trabajo, lo paso bien, me río, me enfado y mis alumnos me hacen pensar en muchas cosas.... me hacen pensar en que debo hacer huelga también por ellos. No se merecen un futuro peor que mi pasado, unas condiciones laborales precarias que yo no he tenido y que parece vayan a instalarse para permanecer por mucho tiempo. No me gusta hacer huelga y no trabajar ese día, no podré disfrutar de esos momentos.
En tercer lugar no me gusta la huelga porque provoca desencuentros entre los compañeros de trabajo. Es una situación que siempre sigue un proceso, al principio no se habla de ello, luego se lanzan indirectas porque no sabes bien de qué pie cojean y no quieres herir sensibilidades y mucho menos que haya mal rollo. Pero finalmente, no nos engañemos, aunque no queramos hay que posicionarse: por un lado los que hacen la huelga, por otro los que no la hacen y,  lo peor, los del medio los yo la hago pero de brazos caídos, yo la haría pero necesito el dinero, yo la hago pero diré que voy al médico... Al fin y al cabo, es una situación que ninguno hemos buscado, pero sin embargo se nos impone, y en ocasiones puede rompe la convivencia. Afortunadamente, creo que cada vez menos. Supongo que ya casi todos somos capaces de aceptar la pluralidad.
¡En fin! La huelga no me gusta, pero encima soy de las privilegiadas que puede hacerla, sin temor a represalias. Así que debo respaldarla por mí y por todos mis compañeros. Yo no tengo que esperar (de esperanza) con los dedos cruzados que los piquetes hayan puesto silicona para tener la excusa delante del jefe (en ocasiones, otro mandado) y no trabajar ese día. Conozco mucha gente así, demasiada, que tiene miedo, pavor, a perder su empleo, ahora más que nunca con cierta razón. Porque está reforma laboral nos está robando muchos derechos pero lo siguiente que quieren modificar los empresarios, por supuesto unilateralmente, es ni mas ni menos que el mismísimo derecho a la huelga. ¿Será la última de este tipo que nos permitan los Señores hacer?

A mi padre, que padeció huelgas para que sus hijos disfrutaran derechos.

lunes, 26 de marzo de 2012

Viajando por la red

De verdad que me estoy conociendo el mundo por internet.
Lu  ha empezado a buscar trabajo de lo suyo por ahí fuera del mundo, ya que en España la cosa flojea que da gusto. Y, claro, de los suyo (la construcción) hay en todo el mundo mundial y dentro de poco habrá en los satélites y  planetas aledaños a nuestra querida Gea.
Así que según le van contestando que sí, que les gusta su curriculum y experiencia, vamos mirando páginas de "expats" o sea inmigrantes, en esos países. Pero no solo eso, es que ahora con el maravilloso googlemaps parece que vas metido en un coche conduciendo por medio de Beverly Hills Chicos, a la derecha el teatro Kodak, donde los Óscar si es que te contestan de California o por un barrio de Ciudad del Cabo, si responden de Sudáfrica.
No sé si nos iremos o no por ahí, pero no hay mejor forma de conocer un país sin viajar que pensar que tal vez debas vivir en él. Entras en "rent a house in Ho Chi Minh" y oye, te imaginas allí viviendo en el corazón de Vietnam, aparcas el coche con el googlemaps y entras en tu apartamento, que ves en un video de la inmobiliaria colgado en la red ¡Esto es la bomba! En otras páginas de "expats" puedes ver lo que cuesta el vino, aceite, huevos etc. comparado con tu país... Lo malo de todo esto es que me estoy haciendo un lío con los países, idiomas, monedas. Le he preguntado a Lu  Pero ¿a cuántos países diferentes has escrito? Y dice que no sabe, que una noche se lio a mandar CV,  a ver qué pasaba. Y de momento lo que está pasando es que tengo un batiburrillo en la cabeza que ¡a ver si nos centramos! porque esto no es de un día para otro, hay intercambio de información, negociaciones, tiras y aflojas y periodos de espera que no sabes si se han olvidado o si están de baja por apendicitis. No, no es como antes que tenías una entrevista cara a cara y sanseacabó, te daban o no el curro. Todo se ha globalizado y complicado, ahora hay cientos de ofertas y cientos de candidatos, a lo largo y ancho del mundo, y hay que encajarlos lo mejor posible. Y ahí estamos, pensando que podemos dar con nuestros huesos en cualquier lugar del planeta donde aún quede hormigón  por poner.

miércoles, 21 de marzo de 2012

"Cien capellanes piden usar los bienes de la Iglesia para paliar la pobreza"

Bajo el título de 'No podemos callar: la injusticia y la pobreza van creciendo', los sacerdotes que integran este fórum denuncian: 'No oímos la voz crítica de la jerarquía eclesiástica, tan insistente en otros temas, ante la grave situación que vivimos'.
Entre otras cosas, el documento pide que 'cuando hay tantas personas sin vivienda, hay que replantear el uso de los bienes eclesiales, viviendas y locales de la Iglesia'.
'Sería testimonial -añaden- que parte del patrimonio de objetos ostentosos de culto se usen para paliar la situación de muchas familias. Pedimos más claridad en todo los ámbitos de la economía eclesiástica, desde el Vaticano hasta el obispado, parroquias, patronatos y fundaciones'.
Los capellanes denuncian 'el sistema perverso y ladrón de los denominados mercados y de la economía especulativa, que los gobiernos mantienen como legal, cuando de hecho es totalmente injusta, tiránica, ciega e inmoral, y se amparan personas y entidades con nombres y apellidos'.

Más transparencia
También exigen 'transparencia en todas las instituciones sociales, políticas y eclesiales'. El documento, que fue aprobado anoche, describe una crisis que ha provocado desahucios, precariedad, desempleo, pobreza, colas en Cáritas, personas buscando comida en los contenedores y durmiendo en los cajeros 'y se prefiere suprimir camas de hospital que escaños del Senado', denuncian.
'Estamos sufriendo una dictadura de los mercados especulativos (...) y la ideología y la imposición del neoliberalismo económico, que fomenta la codicia y el lucro de unas minorías, recorta y anula los derechos más fundamentales de muchas personas y familias condenándolas a la pobreza', escriben los capellanes gerundenses. (Continúa)                    
    Leído en Terra noticias EFE el 21-3-2012 

Y yo digo: que ganas de leer algo así de la Iglesia (ya sé que es del sector hippy) parece que aún nos queda alguna esperanza.

Nochevieja en La Garrucha

Se me había olvidado contar la anécdota con la que empezamos este año 2012.
Bien, la pasada Navidad decidimo descansar una semanita en Almería, huyendo del frío y la rutina. Como fuimos del 28 de diciembre al 4 de enero, celebramos allí la Nochevieja. Perfecto.
 Nos alojamos en un complejo turístico monísimo tipo andaluz con casitas. Nuestro dúplex era gigante con balcón a la piscina, salón con chimenea, dos baños, dos habitaciones ¡inmejorable! y naturalmente con pensión completa.
Total que el 31 por la noche, como no nos gustan las fiestas "se ruega etiqueta", nos llevaron la cena al dúplex con una botella de champán para que, los bordes, lo celebraramos por nuestra cuenta. No trajeron uvas, asi que las compramos en un mercadona,  y decidimos cenar pronto e ir a la plaza del ayuntamiento de La Garrucha, a unos 3 kms, para oír las campanadas con la gente del pueblo (una señora muy amable me contó que se juntaba mucha gente con champán allí a celebrarlo.... que ella no,  porque su marido había muerto, ya hacía diez años precisamente una nochevieja, pero sus hijos sí debían bajar porque aunque ya estaban casados... no sé qué más, desconecté totalmente)
Así que cenamos en el dúplex y, como siempre acabamos liándonos, por fin salimos del complejo a eso de las 11.45, ¡Eso sí! con el kit completo: champán, uvas, gorritos y  matasuegras. Pensabamos ir andando, pero claro en 15 minutos "igual" no recorríamos los 3 kms, así que tras pensarlo un rato (que las campanadas no esperan) cogimos el coche. El problema era que nunca habíamos ido en coche, solo andando por la playa. Afortunadamente llegamos bien y decidimos aparcar un poco lejos del ayuntamiento ya que seguramente allí estuviera todo lleno. Faltaban 5 minutos para las 12.
¡Vamos que no llegamos! Empezamos a apretar el paso, pero estábamos lejísimos, y tuvimos que echar a correr hasta que por fin vimos el ayuntamiento.... allá a lo lejos. Ni de coña, faltan 2 minutos y seguimos corriendo. Pero a mitad de carrera Tan, tan, tan... Nos paramos, nos miramos y comimos  tres uvas. Seguimos corriendo y otra uva por el camino, y otra que se cae ¿qué hacemos? no vamos a llegar. Nos damos por vencidos y continuamos andando ya sin prisa ¡qué le vamos a hacer! Las campanadas seguían sonando.
Cuando ya llegamos al ayuntameniento nos percatamos de que apenas había  unas 40 personas (unos jovenes en traje, unos jubilados y una veintena de rusos  de todas las edades) y lo peor, cientos de sitios para aparcar. Decidimos, a pesar del shock, quedarnos allí un rato, para descansar de la carrera y dar la bienvenida al año nuevo aunque fuera tarde, cuando de repente ¡increíble! VUELVEN A SONAR LAS 12 CAMPANADAS...tan, tan, tan...  Naturalmente ya no teníamos todas la uvas sino siete u ocho, pero nos las tomamos, mirando el reloj que marcaba las 12:08  y flipando. Luego nos dispusimos a abrir el champán (después de la carrera, no lo olvidemos) y aquello explotó por los aires. Todo el mundo (o sea los pocos que eramos) aplaudió gritando FELIZ AÑO NUEVO. La verdad es que  lo pasamos muy bien sacando fotos desenfocadas y bebiendo champán, lo que quedaba, bajo la atenta mirada de dos coches patrulla. ¿Nos estarán fichando para multarnos luego en el coche? pensaba mientras empinaba la botella.
 En fin. No nos multaron  por beber allí,  pero al volver a Santander nos pilló un radar en Cuenca y sí nos multaron por exceso de velocidad. C EST LA VIE!
 De todos modos siempre me quedará la duda ¿tocaron las campanas solo para nosotros?

lunes, 19 de marzo de 2012

Fumeteo, varios.

Estos días que he estado meditando sobre este hábito-vicio, me he dado cuenta de que las cosas han cambiado muchooo en España. Sí, es cierto que ya tengo unos añitos pero, ahora que lo pienso, me siento afortunada de tenerlos, de lo contrario no habría vivido situaciones tan  impactantes a día de hoy, como las que me vienen a la cabeza.
Recuerdo perfectamente, por ejemplo, fumar en el instituto dentro de las clases. Muchas veces teníamos que forzar la vista para ver al profesor detrás de la cortina de humo. Pero no solo fumabamos los estudiantes, teníamos un profesor que entraba en el  aula fumando en pipa. Lo gracioso es que daba clase con la pipa en la boca y le duraba toda la hora (claro, como era el de Inglés, no le entendíamos nada) Otro, el de Filosofía, encendía un cigarro con la pava del otro -¿aún se dice la "pava"?- y su mayor preocupación era no tirar la ceniza al suelo, así que el primer día nos enseñó a hacer ceniceros de papel ¡Qué tiempos!
También me acuerdo de fumar en los hospitales, sí. En la cama tumbados, los pacientes esperaban que las visitas les trajeran tabaco en vez de ramos de flores.Todo olía a humo hasta que entraba la enfermera y abría las ventanas sin miramientos para ventilar ¡Que entre oxígeno, que entre!
Ahhh... y en los aviones  y en los autobuses... de que, sino, me iba yo a hacer Londres-Santander en autocar, como me hice. 24 horas del ala, pero con sus cigarritos, ¡eso sí! en la zona de fumadores.
Ahhh y el tren, cuántas veces tuve que coger esos trenes con sus transbordos a Salamanca. Pero ahí aprendí rápido, después de un trayecto de cuatro horas con un paisano fumando un puro infinito, me dije "una y no más Santo Tomás" y desde ese día pedí no fumadores. Cuando lo consideraba oportuno salía al descansillo o iba al vagón de fumadores, y luego regresaba a mi asiento sin humos.
Ahhh y en las bodas que regalaban a las señoras cajetillas de marcas americanas y a los señores, puros habanos... Y entonces mi abuela le quitaba el puro a mi abuelo y se lo fumaba ella... y todo el mundo hacía comentarios en voz baja, por vampiresa. Y los niños nos poníamos las vitolas en los dedos como si fueran anillo de oro, y los más avispados conseguíamos la codiciada caja de puros de madera en la que metías recuerdos del día: el menú con la firma de los novios (que siempre incluía langostinos dos salsas y tarta nupcial) un trozo de la corbata del novio, una flor de los centros de mesa, algún cigarro robado, unas monedas de algún pariente lejano... ¡Qué divertido!¡ Eramos tantos niños entonces! primos y reprimos, hordas de niños que entrabamos y salíamos, a veces de debajo de las mesas...
Bueno, antes de que los recuerdos me lleven a mi primera papilla, va ser mejor cortar.
Mañana será otro día libre de humos. 

sábado, 17 de marzo de 2012

Sí ¡¡¡ Dejé de fumar!!

Efectivamente, el final de la historia es que dejé el tabaco, o mejor dicho, él me dejó a mí porque después de 20 años dándole al pitillo, oye que lo dejé así, de repente, sin pensarlo ni nada.
Todo sucedió un verano, en el mes de agosto. Me cojo las vacaciones correspondientes y ¡me quedo sin voz! Increíble, nunca me había pasado. Ni palabra podía pronunciar. La ley antitabaco ya estaba funcionando, por eso recuerdo fumar en las puertas de la uimp y no en la cafetería durante todo el verano. Total que tras pasar una semana sin hablar ni fumar y con fiebre y antibióticos, cuando me repuse, pensé "No tengo sincio, voy a aprovechar y no fumaré más que yerbas" Así que rescate la pipa de agua que había comprado en Túnez (tras regatear treinta minutos, y luego la había igual en Eroski Centre) y metí las yerbas aromáticas. Las primeras fueron de menta, luego mi hermana me trajo de Madrid de otros sabores- hay una tienda cerca de la Plaza Mayor que tiene de tooo.
Y así pasé el verano, con mi arguila, to´ feliz. Luego en invierno, no la tocaba más que los fines de semana ya que fumarla me llevaba casi una horita. Y así, poco a poco se me olvidó fumar. Yo siempre pensé que aquello de la cachimba eran yerbas, hasta que me dijo un amigo que no, que también era tabaco. Por eso digo que el tabaco me dejó a mí.
Y hasta hoy, que ya no me gusta ni nada. Pero cuando voy a un curso de tabaquismo y me dicen lo malo que es fumar, lo horrible que es el tabaco, etc... no sé por qué, ¡¡me vuelve aquel sincio de golpe!! y me fumaría un pitillo echándoles el humo a la cara.
 Está visto que lo que nunca voy a poder dejar son estas ganas innatas de llevar la contraria... a ver cuando me dejan ellas a mí.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Fumas? Lo siento

Yo no sé si lo mío es normal. Resulta que me ha apuntado a un curso sobre tabaquismo, o mejor dicho, sobre prevención de tabaquismo, por eso de sumar puntos para las opos y porque el tema en cierto modo me interesa.
Mi historia con el tabaco es bastante normal. Pegué mis primeras caladas en el colegio, escondida detrás del polideportivo a la hora del recreo. Entonces iba a un colegio femenino que ahora afortunadamnete ya es mixto. Llevabamos unifome con corbata incluida que aún mantienen, y realmente me gustaba llevarlo, no tenía que pensar qué ponerme (¡bueno! ahora tampoco, vaqueros y camiseta, está claro.) Hay gente que no lo entiende, que no le gusta ir igual que los demás pero para mí, que lo ropa no es más una necesidad, era muy cómodo, y ¡qué coña! también me sentaba de maravilla.
Pero me estoy desviando del tema....A ver, detrás del "poli" me inicié en las artes del fumeteo. Dos de nosotras vigilaban en sendas esquinas y mientras, las otras compartíamos un winston o marlboro que era lo más "in" del momento. Unas toses, unas risas, el humo y el olor pegado a la chaqueta eran el rito de iniciación para entrar en el mundo de las sofisticadas muchachas de 16 años con zapatos de tacón que iban a comerse el mundo. Era emocionante y divertido. Pero es que además no estaba mal visto, de hecho a las mayores de COU las dejaban fumar dentro del colegio. O sea que estaba bien visto. Entonces la pegunta que se hacía era ¿No fumas?¿Pues cómo? (ajá, eres una empollona, retrograda o paupèrrima estudiante, jaja... pensaban.) Solo el asma podía librarte.
Y bien, así poco a poco pues seguías fumando tus caladitas diarias. Yo compraba los cigarros sueltos en un quiosco del Sardinero, que hacía un buen negocio, y luego los fumabamos en los bajos de Rhin o en la playa para que nadie nos viera. Cuando mi padre se enteró (que fue en la estación de tren de Herrera de Pisuerga, ya os contaré nustras vacaciones allí en la fiesta del cangrejo) pues con toda sencillez me ofreció uno de sus cigarros Jean, oferta que decliné aludiendo a que yo solo fumaba Winston.
Total que con el tiempo, empecé a comprar cajetillas y luego cartones y ya pasé del Wisnton al Lucky, y luego al Fortuna y acabé fumando pues como todo hijo de vecino, sin romanticismo y sin encanto, solo por estar enganchada y ser una adicción, muy placentera, eso eso sí.
AYYY, ya lo siento pero es tarde, y mañana tengo que trabajar... mis alumnos se merecen una buena cara... me vais a perdonar, seguiré, pero no ahora, mañana. Good night.